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¿Qué personaje de ‘Run Away’ eres?

Si alguna vez te has preguntado qué tipo de personaje serías en un enredo familiar lleno de secretos, desesperación y giros que te dejan boquiabierto, estás en el lugar correcto. Este pequeño cuestionario de personalidad te ayudará a identificar qué jugador clave de Run Away se siente más como tu yo interior, ya sea que seas el padre en busca de la verdad, el que guarda sus cartas cerca del pecho, o el detective tratando de darle sentido a todo. Ponte cómodo, piensa en tu estilo de investigación y ¡vamos a profundizar!

Bienvenido al cuestionario: ¿Qué personaje de Run Away eres?

Sobre Run Away en pocas palabras:

Run Away es un thriller retorcido de Netflix basado en una novela de Harlan Coben que se estrenó a principios de 2026. Comienza con Simon Greene, un padre aparentemente ordinario cuya vida se desmorona cuando su hija desaparece y reaparece en un mundo de adicción y peligro. Lo que sigue es una búsqueda que lo arrastra a investigaciones de asesinato, secretos enterrados y relaciones complejas, donde nadie es realmente quien parece.

Conoce a los personajes de Run Away

Simon Greene

Simon es ese tipo calculador que siempre parece llevar dos mapas en la cabeza, uno real y otro lleno de rutas secretas que solo él conoce. Tiene una sonrisa que engaña y una melancolía escondida detrás de chistes malos; a veces le da por ser heroico y al minuto siguiente se esconde en el sofá comiendo cereal, no sé, lo adoro. Es el que toma las decisiones difíciles (o las toma por todos, dependiendo del día), muy leal pero con una paciencia que se agota rápido—aunque también puede volver cinco minutos después como si nada. Ah, y jura que odia el café pero siempre tiene una taza medio vacía en la mano; contradicciones incluidas.

Ingrid Greene

Ingrid es intensidad pura, esa persona que siente todo muy alto y no intenta bajarlo, te lo lanza como si fuera sinceridad sin filtro. Protectora a niveles ridículos, madre, hermana, amiga y a veces justiciera amateur; guarda secretos como quien colecciona postales raras, cada una con fecha y nota. Es ordenada, o al menos lo parece, pero pierde las gafas en el pelo más veces de las que te imaginas; tiene rituales nocturnos que no explica y un don para recordar canciones raras de los ochenta. Se enoja y enseguida se arrepiente, y eso la hace humana y agotadora y perfecta.

Isaac Fagbenle

Isaac tiene ese aura de alguien que ha vivido otras vidas —profundo, observador y con una paciencia que intimida— pero también se ríe como un chico travieso cuando menos te lo esperas. Es el tipo de persona que habla poco pero dice cosas que se quedan pegadas, un filósofo práctico que arregla radios antiguas por hobby y a veces dibuja mapas imaginarios en servilletas. Su pasado pesa (o eso dice) y a la vez lo ves bailar en la cocina con una gorra puesta; contradictorio, sí, y encantador por eso. Tiene una voz que podría leer la lista de la compra y sonar poético, lo cual es básicamente su superpoder.

Sam Greene

Sam es energía pura, impulsivo, con ideas brillantes a las 3 a.m. y un talento para meterse en problemas como si fueran hobbies. Leal hasta el absurdo, haría cualquier cosa por su gente y luego te manda memes a las 2 de la mañana para disculparse, es desesperantemente adorable. Es inteligente pero no lo parece a primera vista, y siempre tiene una colección de entradas de cine pegadas en una libreta (o eso afirma: a veces dice que no las guarda y luego aparecen todas, misterios). Muy práctico cuando hace falta y terriblemente cerebrito cuando no —un paquete de contradicciones con sonrisa.

Anya Greene

Anya tiene una mezcla de fuego y ternura que te derrite y te deja pensando por qué no la conociste antes; es lista, sarcástica y con un sentido del humor que corta como cuchillo pero también cura. Es la que pregunta las preguntas incómodas y se niega a aceptar explicaciones vagas; valiente en formas inesperadas, a veces hasta imprudente (pero con propósito, creo). Tiene manías raras, como organizar sus plantas por horario de regado y hablarles en voz baja, lo cual suena muy hippie pero la hace funcionar. Ah, y promete no llorar en películas tristes… y siempre termina con lágrimas, cada. vez.