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¿Cuál personaje de ‘The Night Manager’ eres?

Estás a punto de adentrarte en un mundo de hoteles de lujo, secretos oscuros y personas que sonríen mientras ocultan cuchillos detrás de sus espaldas. Esta pequeña prueba de personalidad se trata de averiguar en quién te conviertes cuando el encanto, el peligro y los dilemas morales chocan. ¿Eres el observador silencioso, el villano elegante o la persona que mueve los hilos desde las sombras? Responde con sinceridad: los espías pueden detectar una mentira.

Bienvenido al cuestionario: ¿Cuál personaje de The Night Manager eres?

Sobre The Night Manager en pocas palabras:

El gerente de la noche es un elegante thriller de espionaje donde el glamour y la corrupción bailan muy de cerca. En el centro se encuentra Jonathan Pine, un exsoldado convertido en gerente de un hotel que se ve arrastrado al peligroso círculo interno del traficante de armas Richard Roper. A medida que se desarrollan juegos encubiertos en impresionantes lugares, las alianzas se difuminan, la confianza se quiebra y todos se ven obligados a elegir entre la comodidad y la conciencia.

Conoce a los personajes de The Night Manager

Jonathan Pine

Jonathan es ese tipo callado que te atrapa sin querer; ex militar, ahora encargado nocturno, con una paciencia que parece eterna y a veces estalla (en serio, no lo provoques). Observador, meticuloso y con una moralidad rara en ese mundo, aunque a veces se le nota que está demasiado cansado y se queda mirando la taza de café como si hablara con ella. Tiene un sentido del deber que lo impulsa a hacer cosas peligrosas por razones casi románticas —suena cursi pero es verdad— y también un toque torpe cuando intenta conectar con la gente. Y sí, guarda recuerdos que no quiere contar, cosa que lo hace más atractivo y misterioso, como si fuera un libro con páginas manchadas de tinta.

Richard Roper

Roper es el villano elegante que siempre llega tarde a la fiesta, pero cuando aparece, todos callan; carismático, cínico y terriblemente inteligente. Te hace reír y luego te apuñala por la espalda (metafóricamente… o quizá literal, who knows), le encanta el poder y coleccionar pequeños trofeos —relojes, nombres, favores— que usa como decora su ego. Tiene un sentido del humor retorcido y una paciencia casi infinita para manipular a la gente, pero también ciertas manías casi infantiles, como cuidar flores que nadie le ha regalado. Es peligroso, sí, pero también fascinante; a veces pienso que le gusta la música clásica y otras que prefiere el rock, depende del día.

Jed Marshall

Jed es el tipo eficiente que siempre está un paso detrás del jefe (o al frente según el día), claramente ambicioso y con esa mezcla de nervio y cálculo. Hace los trabajos sucios con una sonrisa educada, se nota que le pesa la conciencia a ratos pero la ambición pesa más —o eso dice él, o eso me parece—. Es meticuloso con los papeles, obsesionado con los detalles (lleva una libreta, lo juro), pero también tiene momentos en que se muestra sorprendentemente humano, como si se arrepintiera y luego olvidara rápido. Y hay algo un poco joven en su arrogancia, como si aún probara su máscara de adulto en el espejo.

Angela Burr

Angela es el arma silenciosa de la ley: implacable, inteligente y con esa ternura dura que sólo aparece cuando menos te lo esperas. Lleva el trabajo en la piel, escucha más de lo que habla y suele ganar por cansancio antes que por fuerza bruta; además, tiene un sentido del humor seco que te pilla desprevenido. Es justo y exigente, obsesionada con atar cabos, y a la vez protectora (tipo madre de guerra, no literal, pero casi). A veces parece fría y otras se le escapan pequeños gestos afectuosos; no te fíes de las primeras impresiones con ella.

Sandy Langbourne

Sandy es el tipo con clase que flota en la habitación como si siempre supiera más de lo que dice; elegante, diplomático y con una ambigüedad moral que encanta y asusta a la vez. Maneja el dinero y las conexiones como quien afila un cuchillo: con cuidado y sin prisa, y tiene hábitos de coleccionista (arte, contactos, secretos). Es cortés pero calculador, capaz de gestos sorprendentemente humanos en un segundo y de frialdad cortante al siguiente —como si tuviera dos manuales de instrucciones. A veces actúa casi paternal, otras veces parece una sombra oscura en las finanzas; en resumen, complicadísimo y delicioso de analizar.