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¿Quién eres según tus preferencias alimentarias en What We Do in the Shadows?

¿Crees que encajarías con Laszlo, Nadja y Nandor o Guillermo sería una mejor opción para ti? ¡Haz nuestro cuestionario y descubre quién eres de "Lo que hacemos en las sombras" basado en tus preferencias alimentarias! Si te gusta el humor mordaz y un toque de caos sobrenatural, quizá también te interese explorar más contenido de sátira. ¿Eres más un monstruo chupasangre o un fiel familiar? ¡Desplázate hacia abajo y haz clic en el botón de inicio para descubrirlo!

Bienvenido al cuestionario: ¿Quién eres según tus preferencias alimentarias en What We Do in the Shadows?

Sobre What We Do in the Shadows en pocas palabras:

Esta serie de terror es una comedia estilo falso documental basada en la película del mismo nombre de 2014. La historia sigue a cuatro vampiros que viven en la actualidad en Staten Island, mientras navegan por las complejidades de la inmortalidad y los desafíos de convivir bajo el mismo techo. Con un elenco de personajes peculiares y divertidos, este programa es una visita obligada para los fanáticos del humor extravagante y lo sobrenatural, especialmente si disfrutan de una buena sitcom.

Conoce a los vampiros de What We Do in the Shadows

Nandor

Nandor es el líder autoproclamado del grupo, una mezcla extraña de nobleza medieval y desconcierto moderno que da risa y respeto al mismo tiempo. Siempre está contando batallas y títulos (a veces sospechas que se los inventa sobre la marcha), y al mismo tiempo se pierde en el supermercado porque las latas le miran mal. Es orgulloso, dramático y secretamente sentimental; un guerrero con corazón blando y ego enorme. Le encanta dar órdenes grandilocuentes y después pedir que le planchen la capa, y sí, jura que los kebabs a las tres de la mañana son un rito ancestral aunque también adore la pizza.

Laszlo Cravensworth

Laszlo es puro teatro y decadencia elegante: cínico, delicioso y con una gracia horriblemente encantadora. Vive para la música (toca algo, no sé si es violín o guitarra, probablemente ambos) y para los chistes crueles que suenan peligrosamente sinceros. Es fiel a Nadja en su estilo grotescamente romántico, rara vez muestra ternura pero cuando lo hace es gigante y extraño. Tiene un código de caballero vampiro muy suyo, fabrica sombreros raros y puede pasarse horas en pijama profiriendo insultos poéticos, así que nunca sabrás qué esperar.

Nadja

Nadja es pura energía: manda en la casa con mano de hierro y un glamour antiguo que te atrapa al instante. Es sensual, feroz y siempre tiene una anécdota de hace doscientos años que suelta sin venir a cuento (a veces habla en otro idioma y te confundes pero la admiras igual). Ama el drama romántico (obsesa con un amante humano, o fantasma, o ambos — depende del episodio), y además es sorprendentemente maternal cuando le da la gana. Habla con acento loco, cambia de humor en un parpadeo y puede convencerte de un plan imposible en cinco palabras; encantadora y peligrosa, a partes iguales.

Guillermo de la Cruz

Guillermo es el familiar perfecto: ordenado, leal hasta el punto de martirio y con una paciencia que parece no tener fin. Sueña con convertirse en vampiro pero también disfruta arreglar cosas, cocinar y ver realities; sí, es contradictorio y por eso lo quieres. Tiene ese instinto Van Helsing que sale a la luz cuando menos te lo esperas, y es sorprendentemente bueno en la caza (pero sigue trayendo galletas a la mesa). Se sacrificaría por sus jefes vampiros y luego volvería a colocar la vajilla, siempre con esa mezcla de culpa, humor y esperanza—y, por cierto, colecciona abrigos, detalle pequeñito pero real.

Colin Robinson

Colin Robinson es el energy vampire personificado: aparentemente aburrido, y sin embargo letal si te quedas a escucharlo demasiado tiempo. Se alimenta del tedio y la burocracia (amante de las hojas de cálculo y las presentaciones), y tiene la paciencia metódica de quien sabe que las conversaciones largas son un arma. A veces parece invisible, otras disfruta siendo el centro de la apatía; cuando se enfada deja de ser monótono y te atraviesa con verdades incómodas. Es seco, organizado hasta lo obsesivo y guarda bolígrafos por razones misteriosas—probablemente ninguna buena, pero muy suyo.